domingo 18 de enero de 2009

¿Y Si No Hacen Falta?

Laura: Y quién te dijo que no podías inspirarme algo?. Tarde para pensar, temprano para huir. Vamos a andar... ¿vamos?

Dicen que no se puede ser. Dicen hablando frases inútiles. ¿Quién habrá de darte esa mano? Es el sueño de ser y no parecer, de consumir y no vivir. Tendrás que darle tu alma a ese que no valora un gramo de tu existencia para mantener tu carne con vida, que en el fondo sabes bien que no puede sino hundir tu santidad en el fondo de la pobreza. Es que preferirás la vida en colores que los colores de la vida vivida para siempre. Aprenderás que el sueño no es sino tu deseo más profundo, tu ilusión más próxima, tus anhelos principiando en tu mente como estrellas fugaces iluminando extensos cielos.
Vive y revive aún más, llora y ríe porque en el sentir encuentras paz, porque el sentir tira afuera para llevar adentro. Y de ello no te prives, no te ciegue, no te duermas. Despierta y emociona, a tí y a otros. Llama, cuenta, consigue celosos y verdaderos guardianes de tu vida y hazte guardián de la vida de otros.
Al fin, todos somos otro vos.

lunes 24 de noviembre de 2008

Yo, Anudado


Estás ahí, te percibo
porque mi mirada
no puede esquivarte,
va hacia tí, como un imán.
Si no fuera que ese barbudo
te dedicó millones de palabras
en el Kapital de tu existencia;
si sólo le hubiera encontrado
la solución a este dilema,
a esta contradicción envolvente
que en el fondo de tus ojos tiernos,
inocentes de niña, intentas buscar,
que intento buscar para no
seguir haciendo lo mismo,
para no sentir esta pena trágica
de la que me siento responsable.
¿Por qué tus ojos no responden,
por qué mi corazón habrá de sentirse trizas
en esta marea de un solo sentido?
Te miro y sólo atino lo que puedo,
te lloro amargamente,
me lloro yo, impotente.

martes 5 de agosto de 2008

Busca y Encuentra


A Natalia Carolina Bar:

Sonríe, el mundo está lleno de sonrisas libres que necesitan salir a la luz, necesitan y quieren nacer en cualquier boca, sobre cualquier labio.

Corre, corre de la maldad, no de los hechos malos, sino de esa energía que envenena el alma y que no te deja vivir como quieres. Corre cuanto puedas, sólo puedes vercerle huyendo, gastando esa energía en ti y en nada más.

Llora, llora la alegría y la tristeza, permítitete ser permeable al mundo que te rodea, que sea quien te haga sentir en tu alegría, en tu tristeza, el principio creador de tu naturaleza.

Ríe, contágiate de esa enfermedad, que llene tu mente de elementos vanales al menos por un momento, desconcentrándote de los problemas que te aquejan.

Perdona y olvida, entrégate a no sentirte responsable por los errores de otros. Libérate de la eterna carga de la revancha, ella se presenta sola y rehúye a quien la busca, dominando su mente y atándole a la espera.

Sufre, permítete sufrir lo que sea necesario, no te niegues la curación que deviene del dolor. Tu debilidad será aquello que no puedas afrontar y lo que te persiga eternamente.

Piensa, cada uno de tus actos, cada una de tus palabras valen su peso. Enfrenta tus inconvenientes con inteligencia, resolverlos será la clave para alcanzar la felicidad.

Sé feliz, lucha cada día por ello, cada segundo vale el esfuerzo.

sábado 7 de junio de 2008

La Bestia


7.6.2008 - 15:15
Bar Vía Venetto – Córdoba Capital
Café Ristretto Con Hambre.
Suena: fútbol en radio AM

Ni bien posó su mirada lo supo, el daño estaba hecho. Ese andamiaje de cosas era inútil en verdad para sus sueños. El daño estaba hecho. Soñó siempre que era feliz en un túmulo de verdades establecidas a fuegos mayores. Lo supo entonces: el fuego seca la sangre y la hace piel muerta. Pero la piel, fina cáscara dorada, escondía en sí la vida del animal, el órgano superior que nunca existía totalmente.

Ese día notó que el café no sabía igual y que todas las cosas eran en sí las mismas y distintas a la vez. Quizá pensó en detener todo (de hecho lo pensó) y se sintió tan claro, tan fuera de sí, tan desconectado. No había lugar en el sentir para todo el pensar, sólo una vaga sensación de dominio que se extendía por principio, al momento pasado.

Supo que el mal estaba hecho, había sido flechado por Apolo sin notarlo; tal vez lo habría soñado pero la flecha, hundida en su carne, vibraba con la violencia de un animal salvaje. Sentía la enfermedad corriendo por todo el cuerpo mientras se entregaba sin opción, al lastimero devenir.

Ese día no fue a trabajar, omitió cumplir con el rol mecánico habitual para sumergirse en su sillón de Estigia con la mirada descolocada al techo, tratando de captar cada cambio aunque se percibiera de manera inalcanzable. Esa omisión, que habría ocurrido sólo unas pocas veces en tiempos lejanos, le había causado gozo: sentía un fluir de libertad (esclavitud) en el que podía nadar, aplacando las heridas del fuego y de la carne, sintiendo alivio a sus pesares.

Observó entonces aquella flecha que inutilizaba el fuego y le envenenaba la sangre. ¿Qué habría de distinto esta vez? ¿Se trataba acaso de un cambio de principios, un cambio de … - ¡Riiing…! – sonaba ese maldito teléfono. Atendió; surgió del otro lado de la línea una voz demandante, he allí la mujer, claro símbolo de liberación que controlaba al reo. Él, impuro, él, sádico, él, holgazán, él, principio poderoso y negativo de toda vida digna y occidental, que atentaba vilmente contra el orden y la moral. Por supuesto, se sentía mal, gran principio de maldad. Y básicamente, no le importaba que ella, principio de pureza, virtud, belleza y dominación, le dijese todo eso. Algo en su entidad-ser le decía sin reparo que el daño estaba hecho; ¿qué podía hacer a esas horas de la mañana? ¿llegar tarde? No hay donde llegar. – Sí, sí, mañana hablaremos – balbuceaba sosteniendo la flecha que punzaba más fuerte.

Ella, principio, génesis de toda gama de sentires, inicio de la vida; de repente se hizo falsedad, principio del dolor. Giró sobre sí y tiró del cable de aquél aparato infernal, perdiéndose la voz en un abismo de silencio y alejando de él el sadismo. Sintió un gozo superior, sonreía sin saberlo mientras un rayo de sol tibio daba de lleno en sus piernas. Percibió el calor subiendo por todo el cuerpo con un aire enrarecido, no el de antes (seguro) si no otro distinto que llenaba de vida el cuerpo lacerado.

Volvió a su posición originaria y cerrando los ojos, se dejó portar por todas aquellas sensaciones a la vez. Era el mar sereno y cálido, una paz a base de gran movimiento que se anulaba a sí mismo. Él y el mar de sentires y pensares se enlazaban en la búsqueda de la pureza que deviniera verdad absoluta, principio y fin, en sí y para sí, conformándolo, poseyéndolo, construyéndolo y demoliéndolo a la vez.

La herida volvía a sangrar con más fuerza; la sal de ese mar calaba profundo y podía sentirla haciéndose con él una misma cosa. No dolía, era ya una cosquilla que iba y venía, una electricidad constante que le agitaba la respiración mientras el mar se teñía de púrpura. Supo que el mal estaba hecho, no había flecha, ni fuego, ni herida, ni mar; ni siquiera él estaba ya allí. Se había ido lejos dejando su cuerpo herido viéndolo a la distancia. No sentía, hubo una plenitud y saturación: ya no estaba en él y no podía regresar. El veneno era efectivo y había logrado su propósito: desangrar a la bestia sedentaria, metódica y rastrera destruyéndola para siempre.

Se vio a lo lejos, tragando miles de mentiras prístinamente elaboradas. Se sintió bien, su mente se aclaró, sus ideas eran plenamente suyas por derecho. Había destruido a la bestia. Mañana… no es importante.

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jueves 22 de mayo de 2008

Un Plano, Todos Juntos.


Me puedo acostumbrar a tu presencia
y mimetizarme con tus cosas.
Puedo esconderme entre tus pliegues
y no dejar que me encuentres.
Si aún permanezco intacto
huiré de tus alabanzas,
me sentiré herido cuando tu mano,
infiel y traidora, venga a tomar mis sienes,
a pasear su dolor colectivo
por las vías de mis sentires.
Quieres encontrarme si bien
esencialmente, muestras indiferencia
a mi, a mi ser, estos blancos huesos.
Quiero encontrar tu herida,
tu punto crítico donde hierves
sin más, al calor del mechero,
del hechicero que te embruje
y te desarme tornillo por tornillo.
Si aún permanezco intacto,
huiré de tus alabanzas,
me sentiré herido cuando tu mano,
fábula y augurio, venga a tomar mis sienes.
Por tiempos te detienes,
buscas alimentos en otros poblados
destrozando cuerpos, tomando almas.
Tu hielo de corazón,
esa fantasía de sentires,
que dices es la verdad,
la única, inconmensurable,
no hace que abandone mi guarida
a ver los trigales amarillentos al viento.
Me mimetizo en tí para que me ignores,
hago de ti un mar de colores sin que lo notes,
estabas muy ocupada mirando espejos,
buscando sonrisas cómplices
y frases inútiles acumuladas en tu resentido pecho.
Hacías de una gota de agua un inmenso océano,
en el que nadie podría salir a flote
ni aún rogándote, suplicándote, temiéndote.
Tal vez tu agua era un inmenso océano
donde tú te ahogabas siempre,
aullando socorros para hundir desprevenidos.
Si aún permanezco intacto,
huiré de tus alabanzas,
me sentiré herido cuando tu mano,
tristeza y fin, venga a tomar mis sienes,
a intentar por siempre, llevarme lejos de aquí.

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viernes 16 de mayo de 2008

Estoy Aquí Adentro...


Me alegro de que nadie
pueda estar aquí arriba.
Sonrío de pensar, de estar aquí
con mis silencios, con mis ideas.
Me alegro y entristezco
porque todo lo que aquí nace
ha de morir aquí, conmigo.

Disfruto porque no pueden llegar,
no pueden alcanzarme.
Tengo mi lugar de descanso,
tengo mis reglas y principios...
Detesto el principio de soledad
pero hoy, veo que es necesario,
entiendo que no es posible
la unión real, el respeto.

Me alegro de que no lleguen,
me llena de gloria mi soledad,
que mi silencio sea, al menos, mío.

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viernes 25 de abril de 2008

Darwin, Me Cago En Vos


En algún momento, a alguien con cierta inteligencia, se le ocurrió decir que los entes vivientes evolucionan con cierta habitualidad. Tal vez funcione con los pajaritos, con las tortuguitas o con los ositos pero con el hombre habría quizás, que invertir la ecuación para que sea correcta.

A través de tu ventana
la calidez se filtraen hebras de luz,
tu felicidad se muestra
impune, incorruptible.
Eres el sueño y el deseo,
un límite inalcanzable
que pocos comprenden.
Pero ¡ay! Cuando te alcanzan
te desapareces, te haces sombra;
cuando te nombran, tu nombre no es,
tu magia desaparece, tu mano se suelta
y dejas solo a tu necesitado.
¿Es que en siglos te has cansado
de atender inútiles solicitudes?
¿Es que siempre se formula mal
el pedido divino de tu servicio?
¿Será, tal vez, que no aprendimos
a aceptar la felicidad?

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